Mujeres en La Realidad

La ‘Noche de Fuego’ en Guerrero, sin que le alcance el amanecer

Llegué a ver el filme Noche de Fuego (Prayers of the stolen) por la mirada enfurecida y triste de Ana, la niña protagonista del largometraje, durante los avances del trailer.

Ana no dejaba brotar sus lágrimas mientras se miraba al espejo, mientras le cortaban el cabello para que no pareciera una niña y pudiera pasar por niño varón. Ana se contenía y miraba fijo el acto de cercenar lo que para ella era su identidad. La tristeza, la impotencia y las miles de preguntas dibujaban su rostro dolido por la amenaza de un contexto del cual no podía escapar. Ese rostro que de alguna manera también me (nos) miraba buscando respuestas.

Enclavada en la sierra guerrerense de México, la cinta nos muestra una verdad tan sórdida como cotidiana en esos (y tantos) territorios de este país de Norteamérica.

Nacer niña, en estas zonas preteridas de leyes y de derechos pero abundante en violencia y crimen organizado, significa que puedas ser vendida, que te asesinen impunemente, que te secuestren o desaparezcan forzosamente, que tengas que migrar hacia los Estados Unidos mientras el camino te depara los mismos peligros, que tu vida no sobrepase los sesenta años por las condiciones de pobreza o que te casen por intereses económicos. Pocas veces se premoniza una vida y un final feliz o, al menos, digno.

La ONG Yo quiero, yo puedo refiere que, en el estado de Guerrero, donde se recrea el filme, más del 40% de las niñas son vendidas en matrimonio forzoso por precios entre los 30 mil a los 350 mil pesos mexicanos (aproximadamente entre 1’750 a 17’500 dólares) en dependencia de la edad y de las habilidades que tengan en las tareas domésticas. Mientras más baja sea la edad y tenga más destrezas en el hogar, son más caras.

La mercantilización de las niñas tiene sus orígenes en la dote que no es precisamente un ‘uso y costumbre’ de los pueblos originarios indígenas de México. Es importante decir que la dote es una figura de naturaleza patriarcal y colonial en Abya Yala, y que estas prácticas no son esencialmente rituales ancestrales indígenas, sino que fueron impuestas y asumidas en nuestros territorios como parte de la colonización.

Además, se dan en contextos de pobreza extrema en donde las comunidades y pueblos indígenas se encuentran atrapados, por ejemplo, en Metlatónoc (Guerrero), de 19 mil habitantes, el 94,3 por ciento carece de servicios básicos en sus viviendas y el 58,7 por ciento tiene dificultades para alimentarse, según el INEGI. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del año 2020, 12 de cada 100 personas de 15 años o más en Guerrero no saben leer ni escribir y solo el 42 por ciento de su población asiste a la escuela después de los 14 años. Cuestiones que también expone el filme de marras como parte de una realidad agónica y sin salida.

Escena de la película

Los matrimonios forzosos infantiles son fenómenos que ocurren, principalmente, entre menores de 15 a 17 años. Guerrero ocupa el segundo estado a nivel nacional con mayor porcentaje en su incidencia (11,1 por ciento), solo por debajo de Chiapas en primer lugar (11,8) y le sigue Michoacán (10,2).

En México, según el censo de población de 2020, 285 mil 434 adolescentes de entre 15 y 17 años (218 mil 201 mujeres y 67 mil 233 hombres) se encuentran casados o en la llamada unión libre. Entre los 12 y 14 años, 18 mil 974 niñas y 9 mil 89 varones se encontraban en idéntica situación. Vale aclarar que estas cifras responden a los matrimonios y uniones registradas, por tanto, muestra un subregistro de lo que serían los datos reales.

Un laberinto sin salida

Generalmente los tratos de ‘compraventa’, eufemísticamente asimilada a la dote, se concertan entre el padre de la niña y el padre del futuro esposo. El primero establece el precio y el segundo contrae una deuda impagable en el corto plazo por lo que, generalmente, el ‘recién casado’ debe emigrar en condiciones de indocumentado hacia los Estados Unidos para pagar lo debido. Mientras, las niñas quedan en calidad de ‘propiedad’ de sus suegros por lo que suelen ser violadas y abusadas por estos.

En ese contexto, las menores son esclavizadas en tareas domésticas o agrícolas, quedan totalmente desamparadas y en sus cuerpos se refleja, simbólicamente, una deuda que empobrece a la familia y un objeto que, entonces, será necesario sacarle su mayor provecho explotándolo.

Asimismo, más de 3 mil niñas y adolescentes menores de 17 años parieron durante el 2020, muchas de ellas dentro del marco de los matrimonios arreglados.

No obstante, no todas las familias de los futuros esposos están de acuerdo con la práctica. Acceden a ella porque ya las niñas nacen con un precio. Esto significa que la norma matrimonial es una ruta más de la pobreza y el endeudamiento.

De la muerte y otras violencias

Durante el 2020, con las medidas de aislamiento por la pandemia, la violencia feminicida aumentó en el estado de Guerrero, y con mayor énfasis en los municipios indígenas donde se calcula se haya cuadruplicado.

En 2019 se registraron 191 feminicidios; en 2020, 142; y en 2021 se han contabilizado 95 hasta el mes de octubre. Sin embargo, esta aparente disminución global no expresa la situación específica en las regiones indígenas y/o montañosas. Por ejemplo, según el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, en la región indígena se registraron 20 muertes de mujeres con presunción de feminicidio en 2020, mientras que en el 2019 habían ocurrido cinco.

Por su parte, en el 2020 la Fiscalía de Guerrero emitió 121 alertas por desaparición de mujeres y se activaron 91 casos de Alerta Ámber destinada a niñas y niños menores de edad desaparecidxs. Teniendo en cuenta que son procedimientos institucionales hacia los cuales los familiares afectados deben acudir, estas cifras son subregistros de lo que realmente acontece en las zonas alejadas de los centros institucionales.

En Noche de fuego, la desaparición forzada de una niña y su familia se convierte en el fantasma recurrente de los miedos de Ana. En su necesidad de explicarse lo acontecido y hallar respuestas, revisita la vivienda ‘abandonada ’y preserva las pertenencias de su amiga en una cándida ilusión del regreso de sus habitantes.

Crimen organizado, guerra contra el narcotráfico y violencia de género

La película desarrolla escenas en los campos de cultivo de amapola y el trabajo de quienes pueblan las montañas de Guerrero para la recolección de la goma de opio. Esta relación con la trama de la violencia en las comunidades y, en particular, contra el cuerpo de las mujeres y niñas, es imprescindible de abordar en un guión que pretende reflejar todas las causalidades de un conflicto tan complejo, como lo logra el filme.

Es el estado de Guerrero el primer cultivador de amapola en México y de los principales productores de goma de opio en el mundo. Las condiciones para ello están dadas desde que, a partir de los años sesenta, estos territorios se convirtieran en una de las bases experimentales de la guerra de baja intensidad diseñada en Francia y definida e implementada por Estados Unidos como elemento clave de seguridad nacional, a partir de que una parte de estos territorios representaba el bastión de la guerrilla de los años setenta y, en la década siguiente, ocurría un ascenso del liderazgo y representación comunista en el gobierno[1]. Se cuentan, entre los años 1968 y 1974, 14 campañas de militarización en Guerrero y 24 mil soldados concentrados en esta región.

Para 1973, esta política de contrainsurgencia militarizada se convirtió en una política genocida mediante la cual las desapariciones forzadas y otras formas de represión se convirtieron en política de Estado, lo que fue conocido como la Guerra Sucia.

En sincronía, se introdujo el cultivo de amapola en la región, en donde la aparición de la goma de opio vino de la mano inseparable de estas estrategias contrainsurgentes militarizadas. Así, los pobladores se habituaron tanto a la siembra de la flor como a la presencia del ejército mexicano. En aparente contradicción ‘la guerra contra el narcotráfico’, a la vez que justificaba la presencia de tropas militares, se acentuaba inseparablemente de la proliferación y auge del monocultivo de amapola.

De esta forma la dependencia de la economía agrícola regional (narcotráfico) a los mercados internacionales se ha incrementado. Lo anterior no puede ser entendido sin la liberalización del mercado regional, la subordinación del Estado mexicano a estos intereses y que la articulación entre economía del narcotráfico regional y mercado internacional generen procesos de violencia sistemáticos, entre ellos, la de género.

Estas relaciones simbióticas, en donde el Estado participaba de manera cómplice y propiciadora, derivaron en una cada vez más perturbadora violación de los derechos humanos, coadyuvado por campesinos narcotraficantes que fueron cooptados por el ejército en calidad de paramilitares que debían combatir cualquier resistencia.

En esta relación de hechos, el cuerpo de las mujeres y niñas pertenecientes a esta estas regiones, ocupan un lugar singular de la violencia. Entre otras estrategias de la guerra de baja intensidad, la violación, la tortura, el asesinato, el uso de niña menores de edad para trabajo sexual y forzoso, cobran especial significado toda vez que las mujeres representan un horcón fundamental de resistencia y tradiciones dentro del tejido social-comunitario. Corromper la comunidad, destruir las posibilidades de resistencia implican violentar y destrozar el cuerpo de las mujeres.

El programa de la Escuela de las Américas como forma de intervención militar de los Estados Unidos en América Latina, y eslabón fundamental en las estrategias de guerra de baja intensidad, comprende en su programa el uso de la violencia contra las mujeres, como maniobras de guerra.

Con la llegada en los años noventa del Tratado de Libre Comercio entre Canadá, México y los Estados Unidos, el capitalismo neoliberal enraizó en los territorios mexicanos y las formas de explotación y crueldad contra quienes habitaban y habitan las zonas montañosas, indígenas, fronterizas, se profundizaron y expandieron. Las maquilas pasaron a ser una ruta de muerte forzada para las mujeres campesinas, empobrecidas y racializadas en México, mientras familias enteras han sido desplazadas forzosamente de sus territorios debido al ‘maridaje’ cada vez más evidente entre el crimen organizado-guerra contra el narcotráfico-capitalismo, todo esto auspiciado históricamente por el Estado y en favor de los intereses de las corporaciones trasnacionales y de la acumulación del capital. Intereses, a fin de cuenta, de las potencias extranjeras.

‘Noche de fuego’ nos abre (casi) todas las puertas que explican cómo la violencia de género, en las dimensiones que cuenta el filme, es la expresión de la crueldad de las desigualdades estructurales que son producidas y condicionadas por un capitalismo voraz, por intereses imperialistas que subsumen a nuestros países en Estados-nación con profundas matrices de colonialidad, en donde el racismo, el sexismo, la misoginia habitan en unos cuerpos más vulnerables que otros para ser despedazados por el capital y por la violencia neoliberal.

Las demandas de los feminismos del sur, nuestroamericanos, amerindios, negros, no pueden seguir vaciándose del contenido político de esas violencias. Los ojos de Ana llenos de lágrimas rabiosas nos dicen eso. El desamparo de esas niñas no se cubre con oenegés liberales ni con oficinas de atención a mujeres que pueden ser también saqueadas y mutiladas como mismo sucede con las escuelas públicas. El desamparo solo se cubre si, además, se crean alternativas radicales contra el capital y, para eso, ya sabemos que tenemos que insistir en mirar hacia la izquierda de los feminismos.

Fuentes cosultadas:

Milenio https://www.milenio.com/estados/matrimonio-infantil-montana-guerrero-eslabon-violencia

El Sol de Acapulco https://www.elsoldeacapulco.com.mx/local/van-95-homicidios-de-mujeres-en-este-2021-guerrero-feminicidios-seguridad-7325752.html

Zona Docs https://www.zonadocs.mx/2020/11/15/mujeres-los-feminicidios-mas-anunciados-los-de-la-montana-de-guerrero/

Forbes https://www.forbes.com.mx/mujeres-indigenas-rompen-tradicion-de-venta-de-ninas-en-guerrero/

El Sol de México https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/sociedad/no-quiero-que-me-vendas-el-drama-de-la-venta-de-ninas-indigenas-en-guerrero-6748476.html

El Financiero https://www.elfinanciero.com.mx/estados/2021/10/31/venta-de-ninas-en-guerrero-una-excepcion-autoridades-locales-y-ong-tienen-otros-datos/

La Jornada https://www.jornada.com.mx/notas/2021/10/22/estados/venta-de-ninas-en-guerrero-lejos-de-tradiciones-de-pueblos-originarios/

El Sol de Acapulco https://www.elsoldeacapulco.com.mx/policiaca/activan-alerta-amber-por-desaparicion-de-menor-de-edad-en-acapulco-guerrero-violencia-inseguridad-policiaca-estado-nacional-6573351.html

New York Times https://www.nytimes.com/es/2019/07/25/espanol/america-latina/amapola-legalizacion-mexico-opio.html

Scielo http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2395-91772018000100033

Pax Neoliberalia de Jules Falquet


[1] Derivado del ascenso de líderes comunistas en el gobierno y del apoyo popular, se conoció a la zona de La Montaña como la Montaña Roja. Más tarde, se le nombra también Montaña Roja por los sembrados de amapola.

Foto de portada: Campo de amapolas, Ali Taylor

Madre, mujer negra, migrante nacida en Cuba. Abogada, militante feminista y antirracista. Comunista en el "Reino de Todavía". Ahora escribidora

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