Mujeres en La Realidad

Una Ley contra la violencia de género ¿en Cuba?

Tenía 9 años cuando Javier, un compañerito del aula, me dijo que me iba a violar. Llamé llena de lágrimas a la maestra y me contestó que me olvidara de eso que estaba jugando. Al día siguiente me repitió lo mismo, bajito en el oído y que sería por la noche y en mi casa. Ya no confiaba en la maestra, así que llegué a casa tiritando de miedo y se lo conté a mi madre, quien no dudó un segundo en ir a la escuela.

Comenzando la secundaria, un domingo cualquiera, anduve en bici toda la mañana por mi pueblo y, de regreso, pasé por casa de mi mejor amiga para saludarla. Mientras esperaba afuera por un poco de agua, en la esquina, cerca de mí, un joven se puso a dar rondas con su bicicleta como quien esperaba a alguien. Al entregarme el vaso Indra me alerta que el joven se estaba masturbando con todo su pene expuesto.

Un año después le conté a mi madre que en el trayecto de la escuela a la casa un hombre me había perseguido mientras me preguntaba cosas que no entendía,  que no fue solo aquella vez aunque sí la primera en que me hablaba. Recuerdo su cara, y recuerdo mi miedo. Mucho tiempo después me contaron que, a partir de ese día y durante todo el curso escolar vespertino, mi padre, que tenía carro, se desplazaba desde reparto Kholy hasta Cojímar simulando que iba a casa a almorzar solo para llevarme y recogerme sana y salva de la escuela.

Y así, desde la temprana adolescencia, llovieron los masturbadores y acosadores sexuales públicos en mi vida, conocidos en Cuba como “pajusos”. Todas las personas mayores me decían que ellos “no hacían nada”, que no me preocupara, que los asustara, que “era normal”. Y lo asumí como tal, y los asustaba, y también llegué a repetir que “era normal”, supongo que como estrategia de resiliencia a la violencia, no solo mía, sino de todas.

Graduada ya de Derecho me desempeñé por años como Fiscal. Nunca fui penalista, mis esferas eran la contraparte de lo penal, su contracara, por lo que diferencias con mis colegas hubo. Lo que nunca pensé que serían por cuestiones de género, por lo que las diferencias muchas veces se convirtieron en peleas. Compañeras que “justificaban” la violación por la hora en que regresaban a casa las víctimas, por el lugar donde se encontraran, por cómo iban vestidas o por si traían tatuajes. Yo con las violadas despedazadas en las 3, 6 y 9 del reloj[1], sin poderse sentar, y en estado de shock. Y los presuntos agresores sueltos, viviendo a pocos metros de la víctima o bajo el mismo techo.

Llega a mi calendario el 21 de noviembre de 2019, y leo, impactada de felicidad, que 40 mujeres solicitaron al Parlamento cubano una Ley Integral contra la Violencia de Género. La petición incluye 3 elementos:

  1. Incluir, dentro del cronograma legislativo que se hará público en abril del 2020, un proyecto de Ley Integral contra la Violencia de Género.
  2. Que se constituya un grupo asesor que acompañe la redacción de la ley, que sus integrantes sean conocedores de la violencia de género, que se haga pública su composición, y que sean de diferentes regiones del país y sectores sociales.
  3. Recibir y procesar propuestas de la ciudadanía durante el proceso de elaboración de la ley.

Sin embargo, mientras escribo, la cantidad de suscriptores que apoyan la solicitud no superan los 600, la viralización ha sido escasa en comparación con otras “noticias” de menor envergadura. Lo que pudiera estar relacionado en gran medida con que exista desconocimiento acerca de cómo opera la violencia de género, a pesar de que la mayoría de la población cubana de entre los 15 a 74 años de edad reconocen su existencia.[2]

El acoso callejero NO ES NORMAL, es violencia de género también, y las niñas la sufren desde temprana edad y hasta que somos adultas. ¿Cómo se explica que niños y niñas de 9 años tengan en su imaginario lo que es ser violador y ser violada? La violencia estructural y sistémica es un hecho real y latente todavía en la sociedad cubana de hoy, por ello refrendar cambios institucionales y axiomáticos que atenten contra el sostén de sus cimientos se hace urgente.

Las escuelas y las instituciones de impartición de justicia muestran una desidia sobre el tema preocupante. Mi maestra no hizo nada en aquel entonces, tuvo que acudir mi madre para que se hiciera algo: cambiarlo de grupo. En tiempos recientes no logré nunca una nueva revisión del expediente para que mis colegas fiscales instruyeran más indagaciones sobre los presuntos violadores y que volvieran a las celdas de detención. Son ejemplos que evidencian que estructuralmente la violencia de género perdura y que es un hueso duro de roer con aislados esfuerzos de reconocimiento legal y tipos penales.

Por más  que el Ultraje sexual, que acoge tanto al acoso como a la masturbación públicas, sea un delito tipificado en el Código Penal cubano, todavía las fiscales, los instructores y los policías de investigación pueden seguir considerando que ir de minifalda es una provocación a la violación.

La violencia de género tampoco es un asunto doméstico, se necesitan normativas, políticas públicas, instituciones y organizaciones articuladas que tributen a su prevención y erradicación y por ello la manera ordenada de lograrlo es mediante una Ley Integral. En la región latinoamericana existen 13 países que cuentan ya con un cuerpo normativo específico en contra de la violencia de género.[3]

Ahora tenemos una oportunidad, con esta solicitud de Ley nacida de la sociedad civil, para ver nuestras demandas encauzadas en voluntad política para atenderlas, solucionarlas, a la vez que el contexto internacional la favorece. Apoyarla mediante la suscripción de nuestros nombres es, mínimamente, ser coherentes para luchar contra las opresiones que vivimos a diario.

Leer la propuesta completa de la Solicitud de Ley Integral contra la violencia de Género en Cuba en el siguiente enlace: http://bit.ly/2Oxh2oC

Para suscribirse y apoyar la solicitud debe enviar un correo con su nombre completo a: cubaleyviolenciadegenero@gmail.com


[1] Descripción de las lesiones en vagina y ano en los certificados médico-legistas en los expedientes de investigación policial en caso de denuncias por delitos sexuales.

[2] Según la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género en Cuba (ENIG), 2016, el 81,9% de la población cubana percibe violencia contra la mujer, de ese total un 51,9% considera que es poca y un 30% que es mucha.

[3] Argentina (2009), Bolivia (2013), Colombia (2008), Costa Rica (2009), Ecuador (2018), El Salvador (2012), Guatemala (2008), México (2013), Nicaragua (2012), Paraguay (2016), Perú (2015), Uruguay (2017) y Venezuela (2007).

Madre, mujer negra, migrante, feminista y zurda. Nacida en Cuba. Abogada y militante. Ahora escribidora

14 Comentarios

  • Alynn

    Ali!!! Yo, que siempre tengo qué decir, me he quedado sin palabras con este texto en el que vas, desde lo personal (que es, y seguirá siendo politico) hasta explicar con claridad esta propuesta que deberíamos abrazar todas y todos.
    Gracias!!! Y sigue, por favor. He leído de un tirón los 3 textos que has publicado y en todos me veo reflejada…

  • Kaly

    Ayyy Ali!!! Que malas experiencias tengo yo con los masturbadores publicos. La ultima de todas alla en el 2007 fue aterradora. Fui a la policia a denunciar a quien me acosaba todos los dias en el punto de recogida de mi guagua del trabajo y me dijeron q si no lo conocia personalemente no podia hacer la denuncia. Recuerdo q con ese hombre senti terror, una vez se me rompieron los zapatos y me cire el pie; otra vez llegue al trabajo empapada de afua porq preferi esperar bajo la lluvia en la linea amarilla q dividia las sendas de la calle San Lazaro; y otra vez me toco otro hombre por huirle al primero. Recuerdo tambien los comentarios de la gente, ya yo tenia 23 años, y para las personas a quien les contaba semejante martirio y miedo en mis manañas yo me hacia la mojigata. “Ayyy no te hagas q tu sabes miy bien lo q es eso”, y yo me quedaba lela, atontada de q la gente pudiera pensar asi ante la violencia. Yo siempre contestaba lo mismo: No esta bien. Yo se la veo a quien yo quiera, no a alguien q venga a acosarme y obligarme. Fue horrible, y la policia no resolvio absolutamente nada, no se a cuantas estaciones fui. Al final, tuvieron q cambiar la ruta de la guagua para ayudarme a no pasar por eso.

    • Alina

      Es muy duro!! Si buscas todas las “soluciones” a este tipo de casos verás que han sido mecanismos personales, porque hay una ausencia de voluntad política de enfrentarlo. Al menos años atrás la indolencia era absoluta. Ha habido también naturalización del acoso como violencia muchas veces traída de la mano de estrategias de resiliencia. Insisto en que casi todas las “soluciones” son personales, por eso hay que apoyar una Ley integral también en Cuba. Gracias Kaly!!! tenerte de lectora es un gran desafío!!! Gracias!!!

    • Raisa Ruiz Arias

      Muy buena su publicación estoy de acuerdo con usted que esa ley ha tenido poca divulgación tengo 58 años y si he sufrido la violencia de género en especial por hombres que han Sido mis jefes ,cuando se lo dije a los dirigentes del PCC me ignoraron final tuve que renunciar a mí emepleo después de 15 años de trabajo en esa institución

      • Amparo

        El machismo , siempre el machismo , obligando a l@s NO machos a la sumisión , siempre hemos tenido y seguimos teniendo la llave para cambiarlo , la EDUCACIÓN ! , primero en nuestras casas y después en el resto del mundo , nuestr@s niñ@s se guían por nuestros ejemplos , no hay que tener miedo a los cambios sino aún andaríamos con armaduras , ánimo y fuerza contra los acosos , abusos y violaciones VENGAN DE DONDE VENGAN .
        NI UN PASO ATRÁS !

  • Magdiel

    Es muy patético tu argumento para una ley de violencia de genero… En serio? Los “Pajusos”? Son enfermos… no violadores… Eres muy mojigata o muy hipócrita… Todos en contra de estas propuestas absurdas que criminalizan el ser hombre… En Cuba NO!

  • Eli

    Me parece genial todo esto! Pero el cambio empieza por la educacion! Una reforma educativa en el tema de la educacion sexual y de genero en CUBA es algo de lo que se necesita!

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