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    Poemas de año

    Él se aferra a mí Sobre mis hombros se desploma y en un tiempo paralelo Parece que se irá flotando Lo sostengo Como una ceiba enraizada al piso Lo sostengo O él me sostiene a mí Empujándome hacia la realidad que no quiero ver Y enterrándome en tierra firme   Por primera vez estoy aquí Mirando al cielo Y no al revés: Mirando al mundo desde mis nubes   Él se aferra, El llanto le sobrevive Nos sobrevive a los dos Más bien nos aferramos ambos al llanto A ese primero del que nacimos y que hacemos repetir de vez en cuando buscando certezas A ese llanto ahogado que nos…

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    Poemas negros I

    I Mi cuerpo trae raíces y no en los pies, ramificadas en venas que propulsan las ancestras y no las arterias.   Puedo lamer la sal de las cadenas, sentir los partos silentes en las bodegas.   Mi cuerpo trae cantares, bailes. Algún secreto osha entre los dientes, algún grito de violación en las mazmorras, coros yorubas que nos sanan.   Renacer es más que renombrar el mundo.   Aquí traigo mis palmas, de cañaveral y de machete. Vientre de palenque, de cimarrona, con C de Carlota y C de Cuba.   Mi cuerpo pactó con las centellas, con el ventarrón aquel, con el diluvio.   Así mi corazón se…

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    “No lo sabes”

    Pienso en las mujeres pariendo en las prisiones En el moho de los pisos En el encierro de los reos No lo sabes Pero los barrotes de hierro No se corroen en las cárceles Es la grasa de tantas manos Soñando la libertad de afuera Por tantas caras asomadas Queriendo respirar nuestros suspiros. Pienso en el hijo aquel, En la piel quebrada por garrote En el infierno de las niñas Que les manchan la ingenuidad del almanaque. No lo sabes Pero las casas pueden ser cárceles La casa no es la casa Cuando el padre Es el látigo Sobre la espalda de sueños de los críos Pienso en las bombas…

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    A Ingrid Escamilla

    Yo sí sentí el cuchillo y la carne desgarrada, los odios y la sangre, el llanto imposible al borde del amanecer.   Sentí el olor a vísceras de las alcantarillas, el pavor de los ojos arrancados queriendo mirar a las hijas del futuro —sin violencia.   Yo también sentí el descarne, como quien rasga una ropa vieja con desprecio,  un tirón,               y dos,                        ¡y cientos! Al cuerpo tibio y desordenado lo vi, la cabeza sin rostro contemplando los brazos y las piernas indefensas, amputadas, sin poder huir de la ignominia.   Y se repite ese olor a tripas,        a miedo,                 a grasa,                         a sangre.  …